Denunciamos la violencia impune de la Resistencia Juvenil Cochala y otros grupos parapoliciales

Históricamente nosotras las mujeres hemos cuestionado y denunciado la violencia patriarcal, fascista y racista venga de donde venga, y en la coyuntura actual no podemos quedarnos en silencio porque estamos no solo atravesando una situación muy difícil, estamos también conviviendo con el incremento de la violencia en los espacios públicos, y esto se inaceptable.

Es por eso que denunciamos que en las diferentes ciudades del país se han legitimado grupos irregulares que acosan a diferentes sectores de la sociedad. En particular, en Cochabamba, los paramilitares de la Resistencia Juvenil Cochala (RJC). Esta agrupación violenta cuenta con el aval de los empresarios, militares y la policía que no solo les organizan, sino también les financian. Además, actúan como guardianes de los intereses partidarios, intereses mezquinos que están profundizando la violencia y la descomposición social.

Desde su conformación en octubre de 2007, la RJC en todas sus apariciones ha demostrado su profunda condición racista, haciendo visible el rechazo de sus orígenes de clase y etnia, a su propia historia, revelando además su colonialismo interno que los enajena y sume en una profunda despolitización. Por eso hablan de violar, matar y acabar con la vida de otras personas. Denunciamos que este grupo de choque encarna el pensamiento fascista, racista y misógino, cuyo único propósito y acción están basados en el odio para la supresión de lo otro, lo diferente. El sostén de estas actitudes es el miedo a lo diverso, a lo plural, es decir, a todo lo que en democracia le da sentido a la vida. Advertimos que la legitimación de este grupo va a agravar más las divisiones entre ciudad y área rural, imponiendo jerarquías que socavan la sostenibilidad de los tejidos sociales que hoy se encuentran vulnerables por la amenaza de la guerra.

Nosotras como feministas nos definimos como autónomas, porque tenemos pensamiento y acción propia, por ello, afirmamos que los partidos políticos no nos representan. Somos apartidistas porque los partidos son los responsables de la actual crisis en las que nos encontramos. Desde su angurria por el poder estatal quieren privatizar la palabra y la política y están llevando al país a un límite irreversible. Señalamos que en Bolivia lo que está explotando son el racismo y el fascismo representados en las figuras machistas que desde su lógica de guerra pretenden confrontarnos.

Nosotras desde el feminismo, cultivamos un pensamiento anticolonial y antifascista, por lo que denunciamos que estos grupos paramilitares son fruto de la disputa por el poder de la machocracia. Denunciamos que los partidos y sus operadores paramilitares nos quieren llevar a la guerra, al enfrentamiento, a la muerte ¡¡¡No lo permitiremos!!!

¡¡¡No necesitamos machos, caudillos ni héroes!!!
¡¡¡Exigimos la desarticulación y juicios para los criminales de la RJC!!!
¡¡¡No más impunidad!!!
¡¡¡Necesitamos reconstruir nuestro país desde abajo, sin machos, ni fachos!!!
¡¡¡No más impunidad!!!